Una nueva escapada de casa para celebrar en familia la Nochebuena. Nos vamos toda la familia y la cámara como una más.
Tenía recién adquirido el Sigma AF 150-600 Contemporary y había que probarlo. Qué mejor excusa que una salida de casa para ver cuánto daba de sí.

Fotografiar el sol es una de mis pasiones, derivada de las miles de horas de seguimiento de su actividad para conocer el alcance y posibilidad de que las auroras boreales hagan acto de presencia. Regiones solares, manchas, eyecciones de masa coronal, había que probarlo… Sin embargo, sin filtro solar, no era cuestión de quemar el sensor, así que tuvo que ser en un atardecer la primera de estas pruebas.
Las manchas que se observan corresponden a esas regiones donde la actividad de la corteza del sol se «rompe».

Y, sin embargo, volviendo a las buenas costumbres, un paisaje es un paisaje y, aunque el único objetivo con el que saliste era un 150-600mm, había que capturarlo.
Un control de la luz correcto, buena nitidez, enfoque en baja luminosidad y mucho mucho zoom. Bienvenido a mi mochila querido nuevo compañero de viaje. Un parto precioso, de piel negra, largo y con 1,5 Kg de peso. Perfecto.

Las últimas luces se las dedico a Pedraza, uno de los rincones más espectaculares que conozco. Una vista que te deja sin palabras de una ciudad en la que parece que el tiempo no ha pasado. Admirarla de lejos desde La Velilla es aún más impresionante.





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