Canon EOS 7D + EF 24-70 f4L IS USM @ 1/160s – f6,3 – ISO 320
Lo ponía en el cartel y nos lo habían avisado en la oficina de turismo. «Cuidado, zona peligrosa por paso de osos», pero ahí fuimos nosotros.
La charla en la oficina fue breve, no más de 2 o 3 minutos con un guía del Parque Nacional de Banff, en Alberta, Canadá, para explicarnos las maravillas del parque, sus rutas, senderos y rincones, pero también para informarnos de lo peligrosos que son los encuentros con los osos negros y, más aún, con los enormes Grizzlies. Compramos hasta un cascabel para advertir de nuestra presencia en las rutas a quien por ahí merodease (por lo visto rehuyen del ruido como yo del reaggetón…).
Como buen equipo de fotógrafos, la idea era clara: buscar excusas para salir al amanecer. La primera de ellas fue este Lago Two Jack, un rincón apenas a unos 15 minutos en coche de nuestro cuartel general en Banff. La mañana no prometía mucho, ni una nube en el horizonte, así que buscamos este rincón pensando en la iluminación de las montañas más que en visualizar el sol de frente. Dimos con la tecla.
La historia detrás de este momento es el susto que nos dimos al llegar al amanecer, meternos por el bosque y encontraros rodeados de millones de bayas rojas, que es de lo que se alimentan principalmente los osos en verano y empezar a oír ruidos de ramas zarandeadas. La sensación de estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado tardó en irse un buen rato.
Nos acabamos armando de valor para terminar haciendo una mañana de fotos entre amigos rodeados de un paisaje que quita el habla, un momento irrepetible para guardar de por vida.