Canon EOS 6D + EF 16-35 f4L IS USM @ 30s – f11 – ISO 160
Esta imagen es un claro ejemplo de cómo la masificación ha llegado ya a todas partes. Esta imagen está tomada en marzo de 2016 en la famosísima Playa de las Catedrales, paraíso natural por el que disfrutar de un arenal indescriptible en un entorno idílico. Una imagen de un amanecer en una playa en la que estábamos solamente el rugir del mar y yo.
Era una playa nueva para mí, de la que había leído sus peligro y visto sus espectaculares rincones. Sin duda, una apuesta arriesgada sin saber muy bien qué me iba a encontrar.
El diluvio que me acompañó toda la ruta desde el alojamiento que teníamos a unos 30km y no daba la sensación de que fuera a perdonar, pero fue parar el coche y empezar a notar ese cambio en el tiempo. La tormenta se alejaba mar adentro, dejando por detrás un rayo de luz que pronto se iba a convertir en mi ayudante perfecto.
Finalmente fueron casi 2 horas sobre la playa hasta que la marea me obligó a marcharme, pero el recuerdo de esa playa virgen, sin ninguna pisada ni marca, el ruido de un agresivo mar me dejaron grabado un gran recuerdo.
Siempre digo que la búsqueda de momentos de soledad está infravalorada. En mi caso es la fotografía la que me viene regalando estos momentos personales, de silencio, de escuchar tus pensamientos, de alegría por disfrutar de un momento que será irrepetible.
La imagen lleva un degradado 0,9 y un filtro de color en el cielo, una larga exposición que intenta capturar la esencia de un tiempo que no avanza.